EL AIRE DEL ÚLTIMO SUSPIRO
La vida es circular,
un infinito final y principio.
Cada ser es un instante
en ese devenir temporal,
un goteo incesante en flujo del agua,
devenida en sangre.
El aire y el agua,
universales y sin fronteras,
tienen sin embargo
una singularidad distintiva
en cada rincón del mundo.
El polen, el polvo,
la respiración de las bestias y las plantas,
la luz procreando
los ciclos térmicos,
la vibración milenaria de las piedras.
Todo es singular en la vocación
de originalidad de la materia
y su dialéctica organicidad.
Dicen que el humano,
-su voz, su mirada, su canto, su memoria-,
se parece a su paisaje.
¡Tantos motivos nos llevan
a un destino de trashumancia!
Experimentamos senderos
de los que a veces no retornamos
aunque la tierra natal
se queda en nuestras fibras,
con su luz y su aire.
Nuestra vida tiene privilegios,
menores o mayores,
según nuestras aspiraciones de trascendencia.
Lo que no es frecuente
es que nuestra muerte ostente
privilegios.
Como por ejemplo,
que el aire del último suspiro
sea el mismo que el primero
de nuestra vida.
A la memoria Néstor Carlos Kirchner y al honesto dolor de las mujeres y los hombres que lo lloran.
R. C. GAL. ROA.
V. 29.10.10 - 11.12'
Ilustración desde:

Comentarios
Publicar un comentario